Nous sommes et nous serons Charlie Hebdo

Published On 19/01/2016 | By Laura López Gutiérrez | Opinión, Sin categoría

Hace ya un año, asistimos conmocionados a la emisión del ataque terrorista contra el semanario Charlie Hebdo, ataque que inundó todos los telediarios durante días. Toda esa semana nos bombardearon con noticias al respecto, y toda Francia pareció echarse a los kioskos para comprar el siguiente número, mostrando así su apoyo a Charlie Hebdo. Un año más tarde, el semanario afirma sentirse solo en su lucha.

Dentro de estas múltiples noticias nos hicimos eco de que en Turquía secuestraron una publicación que reproducía la portada de la revista francesa. Muchas personas la han considerado un insulto y una blasfemia, tal y como ya consideraron viñetas anteriores y pese a que la Justicia francesa ya dictaminó que no atacaban al islam.

Y yo me pregunto, ¿acaso somos todos delincuentes? Nuestro querido y pisoteado Código Penal establece literalmente en su artículo 525:

  1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.

  2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.

Recoge así el popularizado como “delito anti-blasfemia” la protección del sentimiento religioso, pudiendo imponer penas de multa de hasta doce mesas a quien lo infrinja. Nótese la diferencia entre sentimiento religioso y libertad religiosa. La libertad religiosa (o ideológica) está suficientemente recogida y protegida en el artículo 20.1 de la CE, llegando a configurarse como un elemento conformador de nuestro sistema política democrático. Sin embargo, y como todo derecho, no tiene carácter absoluto, sino que encuentra sus límites, y en la última ratio del derecho penal, éstos se encuentran en los delitos de calumnia e injurias, así como en los previsto en el artículo 510 CP (odio y discriminación contra grupos) y el 525 CP ahora analizado.

¿Es realmente tan importante el sentimiento religioso? ¿Merece ser protegido por nuestro Código Penal? Pese a estar emparentado con los delitos de calumnia e injurias, se configura como un delito público, por lo que el Ministerio Fiscal debe velar por la defensa de este sentimiento religioso en toda España, aunque de hecho los procedimientos que se han iniciado suelen hacerse previa denuncia de un ofendido.

Un ejemplo muy llamativo de los procedimientos iniciados en aras de proteger el sentimiento religioso es el originado como respuesta al video de Javier Krahe “Como cocinar un Cristo”, que ya en primera instancia supuso la exculpación del querellado, aunque dicha decisión fuera recurrida y confirmada. La denuncia de este caso, como en el caso de Leo Bassi, se origina porque un colectivo considera que se ha atacado a los dogmas básicos de su religión, en este caso de la católica.

¿Y por qué fueron absueltos ambos? Resulta sencillo, el precepto penal exige un elemento subjetivo del tipo, es decir, se requiere la existencia de un ánimo de ofender a los sentimientos religiosos, pero también a quien no profesa religión alguna. Por lo que la mera negación de un dogma religioso, aunque se dé de modo público, y pese a que ofenda a alguien, no supondría un delito.

¿Debemos entonces perseguir a todas las personas que han reproducido o dibujado caricaturas de Mahoma? ¿A todas las personas que dicen en voz alta y sin miedo que la Virgen María no era virgen? Nuestros tribunales han venido reiterando la exigencia de un ánimo de ofender, no siendo aplicable el artículo cuando se considera una creación artística, satírica, etc. Así, por ejemplo en 2004 se creó un videojuego cuyo fin consistía en disparar a nazareno en Semana santa en Sevilla, fueron absueltos de delito alguno, al igual que cuando en 2005 se representó una imagen de la Virgen y el niño bajo el lema: “Adúltera y su bastardo”. Por lo que parece que en nuestro país, salvo que se demostrara que los artistas de Charlie Hebdo tenían realmente intención de ofender a los musulmanes, y demás religiones que han sido satirizadas en sus páginas, tampoco sería delito, sino que quedaría dentro del ámbito de la libertad de expresión.

En mi opinión, lo que debemos hacer es eliminar radicalmente y sin demora este precepto de nuestro CP. Dejemos de abordar reformas inútiles y populistas que sólo dificultan el trabajo de nuestros juristas, y comencemos a legislar con cabeza, dejando en esta ocasión el corazón en el cajón. Dejemos de ponerle trabas a la libertad de expresión, y no nos engañemos, la crítica mediante la sátira no es un insulto.

Je suis Charlie Hebdo.

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About The Author

Licenciada en Derecho por la UV, estudiante de Grado en Criminología por la UOC, estudiante del Máster de Sistema de Justicia Penal interuniversitario, por la UJI, UDL, UA y URV. Soñadora, bailarina, incorformista, protestona y con un definido, y defendido, concepto de Justicia.

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