Prácticas en el extranjero, el éxodo obligatorio si quieres una oportunidad

Published On 18/12/2013 | By Colaboraciones | Crónica

El año pasado alrededor de 1.500 jóvenes vascos solicitaron las becas Global Training para poder realizar prácticas en el extranjero. En total, se recibieron más de 3.000 solicitudes para optar a las 430 becas que se ofertaban (cada candidato podía presentar más de una). El Gobierno Vasco, las tres universidades vascas y diversas entidades colaboradoras, destinaron para este proyecto 7,3 millones de euros, a su vez sumados a los 1,5 millones aportados por la obra social de Kutxabank y 300.000 euros de Fomento de San Sebastián. Esta primera edición de las becas tuvo un éxito rotundo. Tanto que, según cifras aportadas por la fundación Novia Salcedo, casi un 60% de los becarios que accedieron al programa fueron contratos posteriormente en las empresas en las que habían realizado las prácticas.

Este año, soy una de las personas que disfruta de esta beca. Para aquellos que leyeron con atención mi ultimo post aquí hace ya unos meses, que estoy segura de que la mayoría eran ansiosos e indecisos universitarios recién licenciados y graduados en busca de consejo útil para saber qué camino tomar después de terminar una carrera de pocos, o más bien nulos, frutos laborales, os voy a explicar el siguiente paso que he dado por si os sirviera: hice mis maletas y me fui al extranjero. No contenta con marcharme a Barcelona a estudiar un máster durante el año pasado, a la irremediable vuelta a casa decidí buscar una vía de escape de inmediato. Y el extranjero se presentó como la única opción posible tras terminar mi postgrado y no tener trabajo.

En un principio pensé en pedir becas para Latinoamérica. Es un mercado en alza, hay trabajo (y por tanto más posibilidades de ser contratado al terminar tus prácticas, aunque no sea en la misma empresa en la que las realices), se habla castellano y culturalmente es uno de los sitios que mas me llaman la atención. Chile, Colombia, Argentina, México, Perú… Las barajé todas y cada una, y de hecho no las he descartado como posibles destinos una vez finalizada mi etapa aquí. Pero sabía que mi curriculum, y mi profesión en general, iba a agradecer más una aventura en la que tuviera que trabajar en otro idioma. Y si se trataba de inglés, no había ninguna duda de que Inglaterra era el país adecuado (conretamente a Torquay). Música, cultura, cine, diseño, moda, paisajes… Todo lo de aquí, a excepción del tiempo, me fascina.

El elitismo británico

Me ahorraré nombrar la entidad que me ha otorgado la beca, así como la empresa en la que estoy trabajando. Y voy a ser completamente sincera: aunque no me agrade en exceso la labor que estoy haciendo en sí, algo que no me importa porque por experiencia sabía de antemano que no iba a ser la oferta laboral soñada, está valiendo la pena. Sopesando los pros y contras, la parte positiva gana.

Claro que hay detalles, los contratiempos y molestias por cambiar de país no son pocos: abrirte una cuenta en un banco (imposible antes de tener una dirección inglesa); tener que conseguir un sitio donde vivir que se ajuste a tu presupuesto (difícil si no tienes una cuenta de banco para pagar el alquiler, por lo tanto es una pescadilla que se muerde la cola y es cuando entras en una espiral de desesperación); comprar un móvil inglés, adaptarte al cambio de moneda (y asumir que lo que creías  que te daban de beca en euros era suficiente, en libras no está tan bien), intentar trabajar en otro idioma sin entender muchas veces lo que te dicen, y un largo etcétera.

¿Por qué soy optimista pese a que estoy en un trabajo que no me gusta? Porque he aprendido en pocas semanas más vocabulario que en diez años de academia; no estoy en el departamento puntero, pero estoy aplicando teoría de la carrera que nunca pensé que pondría en práctica; tengo mas responsabilidades que la mayoría de los becarios, por lo que estoy adquiriendo mucha experiencia y soltura, sobre todo a la hora de resolver problemas en inglés; no estoy en el sitio de Inglaterra que habría elegido, pero he tenido la suerte de coincidir y conocer a personas con las que me encanta compartir momentos y que tienen las mismas inquietudes y ganas de comerse el mundo que yo. Ah, y vivo lejos de mi trabajo… Bueno, a esto último no he conseguido sacarle ninguna parte positiva, porque precisamente es lo más tedioso de todo (para los donostiarras, imaginad vivir en el Antiguo y trabajar en Lezo. Peor: a las afueras en un polígono industrial y tener que ir en bus hasta allí, y por el camino ver ovejas y vacas por la ventana mientras tomas en lunch). Pero, sí, es toda una experiencia, desde luego. ¿La parte negativa por excelencia? Se vuelve a repetir la historia del máster. A menos que hayas conseguido ahorrar una buena cantidad de dinero, es necesario un donativo de tus padres/abuelos/tíos/pareja/tutores legales para poder sobrevivir el primer mes, que es cuando mas dinero desembolsas. Ojo con esto, porque el primer pago de la beca llega después del primer mes de estancia en el lugar de destino.

No estoy a favor de los eternos becarios —y no lo digo porque esté a unas prácticas más de convertirme en una de ellos (éstas son mis cuartas, espero que las últimas)—, de hecho critico la situación de muchos estudiantes en el extranjero porque sé que tenemos los conocimientos y la formación suficiente como para exigir un trabajo acorde con nuestro curriculum. Pero creo que conseguir una beca en el extranjero es un empujón hacia objetivos mejores, y sin lugar a dudas facilita el proceso de traslado para aquellos que queremos trabajar fuera de España. No es una pérdida de tiempo en ningún sentido, como quizá sí que pudo ser el máster en mi caso —académicamente hablando, se entiende—. Por estadística, y más tratándose de países en los que laboralmente las cosas no van tan mal, las probabilidades de contratación son más elevadas; por no hablar de que, en caso de tener suerte y conseguir un empleo fijo, el sueldo sería muy superior a cualquiera posible en España. Por lo que, en todos los sentidos, el éxodo es un tren que no hay que dejar pasar.

Torquay

— Colaboración de Juliana Rodríguez de los Ríos.

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Por lo general, gente con mucho tiempo libre y sin nada mejor que hacer que llenar de rica cultura vuestras cabezas escribiendo en MLI. Eso que os lleváis.

One Response to Prácticas en el extranjero, el éxodo obligatorio si quieres una oportunidad

  1. Es bueno saber que nuestro país Colombia, es considerado un buen país en Latinoamerica para hacer una práctica en el extranjero, sin embargo estamos en crecimiento, y espero en un futuro muy cercano podamos brindar grades oportunidades laborales para prácticas de extranjeros, que permitan hacer de nuestro país un destino más interesante para los estudiantes, un saludo desde Colombia…

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