El Nuevo Periodismo de Estado en Facebook

Published On 09/12/2013 | By Maje M. S. | Opinión

Los cambios sociales y culturales se producen siempre que hay un cambio económico y tecnológico. Funcionan en una y otra dirección indiferentemente. Con la imprenta se dio un avance tecnológico que condujo a un cambio en las formas de producción de las publicaciones impresas, que a su vez se tradujo en un aumento de la velocidad en la que se editaban y difundían lo ejemplares (la mayor parte libros hasta entonces). Pasaron los siglos por la historia y la tecnología, íntimamente relacionados con el crecimiento del Periodismo, hasta llegar a los años 60 en Estados Unidos con el llamado Nuevo Periodismo.

Tal vez así de primeras el movimiento en sí a algunos os suene poco, pero si os nombro a autores como Truman Capote, Gay Talese o Rodolfo Walsh os vengan a la mente algunas pinceladas. La América sesentera, plumillas consumiendo dosis de nicotina en las redacciones mientras le atizaban a la máquina de escribir, Vietnam, los hippies

El oficio de contar la realidad, el día a día, sufrió en esa época un cambio. O más bien vio nacer un nuevo estilo, radicalmente distinto a lo que se venía haciendo hasta el momento. La narración cuasi literaria le ganó el pulso a la mal llamada objetividad. El reportaje se comió el terreno de la noticia. Solo hay que pensar en A sangre fría para ilustrar esto.

Bien, esto en los años 60. ¿Qué tenemos ahora?

¿Qué tenemos? Internet, sin duda. Si estiramos la cosa a lo “Un, dos, tres responda otra vez” se pueden sacar otras cosas, pero todas relacionadas a la Red. Redes sociales (Facebook, Twitter, Instagram, Foursquare…), e-mails, Photoshop ‘alterarealidades’ y un largo etcétera.

¿Y cómo afecta esto al mundo de la información? Transformándolo más aún, si cabe, en infoentretenimiento, en el que el sufijo ya solo queda reducido a la palabra en sí. La información desaparece y deja paso al amarillismo más desgarrador. Fotografías crudas que se vuelven virales en estas redes sociales, llenando los muros y los time line de cadáveres, de desgracia, de debates sobre qué es ético mostrar y qué no.

Pero… ¿y qué ocurre cuando las redes sociales se convierten también en la fuente de información y no solo en la plataforma para compartir noticias? Se está volviendo una práctica más que habitual. Empezó un poco con la tontería de qué es hoy trending topic en Twitter (los diez temas más comentados), qué ha dicho hoy fulanito futbolista sobre tal, qué tontería ha vuelto a decir Bisbal sobre las pirámides de Egipto y, cuando te quieres dar cuenta, ZAS, violamos la intimidad de las redes de personas implicadas, generalmente, en acontecimientos en los que han sido las víctimas.

¿Que cómo hemos llegado hasta ese punto? Quien escribe estas líneas de deriva mental no quiere ni imaginar qué cabeza pensante pensó (valga la redundancia) primero un “vamos a ver cómo era el Facebook de esta persona que ha muerto”.

Dos casos, por ejemplificar el asunto, pero sin poner una captura de pantalla al respecto sobre ellos, pues sería contradictorio el criticarlo y darle promoción al mismo tiempo a esta nueva práctica tan susceptible de ser puesta en duda.

El incidente del Madrid Arena: los diarios y las televisiones colmaron a sus respectivas audiencias de imágenes de las chicas fallecidas: sus fotos de perfil, biografías extraídas de las cápsulas de datos extraíbles de sus perfiles online, etc. Que si esta era muy amiga de sus amigos, que si la otra tenía novio y cuánto se querían…

Los mineros heridos en el accidente del pozo Emilio del Valle. En concreto, el herido grave, aquel que hasta un mes después de lo ocurrido, ya fuera de peligro y en su casa no se enteró realmente de lo que había pasado: que seis de sus compañeros perdieron la vida en aquel brutal escape de grisú. En su muro de Facebook, abierto en público, comentaba que se encontraba en un mejor estado y otras cosas que tampoco son necesario reproducir, una vez más con una búsqueda por Google quien quiera leerlo dará con los enlaces adecuados. Varias webs noticieras se lanzaron a la publicación de estas palabras, algunas con palabras tales como “En el día de Santa Bárbara, en la conmemoración de la patrona de los mineros, Juan Manuel Menéndez —el minero que llegó a estar en estado crítico tras el accidente en el Pozo Emilio del Valle— ha hablado por primera vez” (SIC).

Los límites legales

Presuntamente entran en conflicto dos derechos fundamentales recogidos y amparados por la Constitución española: el derecho a la intimidad y el derecho a informar.

Según el artículo 18.1, “se garantiza el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen”. Por su lado, el 20.1, sección B, afirma que se reconoce y protege el derecho a “comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades”.

Por lo visto, para algunos, el hablar de si el muerto se iba de vacaciones a no sé dónde o estaba estupendamente con su familia, es un dato que el lector/espectador/oyente debe conocer. El problema viene cuando se gastan las palabras, los caracteres y los minutos en resaltar cosas como estas y no en hurgar un poco más para alcanzar aquello que no queda al toque de un click.

¿En qué quedamos entonces? Es tan sencillo (o debería serlo) como que el segundo se puede ejercer mientras que no entre en conflicto con el anterior. ¿Que cómo se juzga eso? A través de una reflexión tan sencilla como: “¿Incluir esos datos en la pieza aportan información necesaria para conocer y entender la dimensión del hecho ocurrido?”.

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About The Author

Estudiante de Periodismo. Cuando me quedo sin palabras, intento expresarme con fotografías. Desastre y curiosa por naturaleza.

2 Responses to El Nuevo Periodismo de Estado en Facebook

  1. Yo escribí esto cuando murió la última chica del Madrid Arena http://www.cerodeinteres.com/periodismo-2/los-tuits-que-fueron-necrologica/ fundamentalmente para no olvidarme de ello. Este este caso, además, creo que el derecho a la información entraba en conflicto directo con la petición de intimidad de la familia. De un muro de Facebook o un TL, además, no se pueden extraer conclusiones de cómo era una persona ni lo que pensaba porque faltan elementos que hacen que la comunicación sea completa (y esto lo digo por el asunto aquel de la broma sobre la velocidad del conductor del Alvia). En esos contextos es difícil saber si algo estaba escrito con alegría, ironía o lágrimas, si era un grito sordo o una indignación; en las redes sociales el receptor es el que construye más del cincuenta por ciento del mensaje.
    Es cierto que los usuarios deciden si los perfiles son públicos o no pero en mi opinión eso no es una carta en blanco.
    También es cierto que un debate que no suele abordarse es si los muertos tienen derecho a la intimidad, la imagen y el honor. Técnicamente no deberían porque un muerto no es un ser vivo pero considerar que un muerto es como un vaso o un mueble de Ikea cuesta, por suerte.

    • Maje M. S. says:

      Mira, de lo del conductor del Alvia ya ni me acordaba. Creo que borro algunas cosas por mantener cierta cordura mental ante la locura en que se está convirtiendo esto de usar las redes como fuentes.

      Que se publique algo en público en las redes no debería ser la excusa (que lo es) de muchos justificando que ah, bueno, pues que lo tuviesen privado. Incluso con el tema fotos, que las de la chicas del Madrid Arena acabaron en portada no sé si de La Razón o ABC.

      Tal vez haga falta una nueva ley que regule esto de la intimidad cuando ya no se trata solo de comunicarse por cartas o llamadas… Pero, claro, a ver qué Gobierno saca tiempo una vida de estas para pararse a pensar en esto. Porque me temo que los medios, ante semejante barra libre de información cómoda (aunque no sea usable), se van a poner las botas.

      Anyway, gracias por comentar =)

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