Entre lo simple y lo sencillo

Published On 21/10/2013 | By Jon Intxaurraga | Opinión

Cualquier persona tiene en su cabeza una serie de ideas, o pequeñas obsesiones, que parecen absurdas, pero que resultan útiles a los ojos de los demás. Ya sé que parece un poco pedante, pero si todos hacemos un poco de introspección nos daremos cuenta de que somos jodidamente iguales. A mí, por ejemplo, me sorprendió que un profesor afirmase que Australia estaba debajo de mis pies, algo que los de mi alrededor sabían. Reconozco que me quedé mirando al suelo durante un buen rato pensando en lo que había al otro lado. Como no soy una excepción también tuve una de esas ideas geniales que se nos ocurren a todos: la complejidad es lo que diferencia lo “simple” de lo “sencillo”.

Coches contra botijos

Mi genial ocurrencia nació el día que escuché a alguien decir que “Jon es una persona simple”. Me sonó mal: pensé que ese “simple” escondía la palabra “idiota”, porque identifiqué “Jon es una persona simple” con “es más simple que mecanismo de un botijo”. Admito que me pareció una manera elegante de decir que “Jon es tonto del bote”, pero me enfadó porque están equivocados. Solo hace falta rascar un poco para darse cuenta de que Jon apenas sabe expresar con exactitud qué siente. No hay que ser muy listo para adivinar que entre sus vagas e inconexas frases se escondían preocupaciones que iban más allá de comprar ropa para ligar o de qué ha hecho hoy el Athletic. Con no creerse más listo que nadie basta.

Me sentó tan mal que se tomara a Jon por tonto que empecé a pensar qué adjetivo podía calificar a Jon. Tras varios días dándole vueltas al asunto, llegué a la conclusión de que Jon era “sencillo”; no por la manera abrupta de expresar sus sentimientos, sino porque a pesar de sus complejidades, tenía una forma de ser llana y cercana; sin creerse más especial que los demás. De hecho, me vino el símil de un coche para definir la personalidad de Jon: un vehículo contiene un mecanismo muy complejo que se puede dominar de una manera muy fácil.

La segunda vez que me asaltó la duda fue cuando un amigo me habló de un libro que se llama La vida simple. Volví a tener el mismo zumbido en la cabeza, ¿a qué se refiere este libro: a una vida que gira alrededor de un televisor, fútbol y cervezas, ajeno a cualquier reflexión; o a un modo de vida alternativo, uno de esos que está lleno de buenas intenciones, fundamentado en ir a lo “importante”, y que deja a un lado lo “superficial”? Cuando me respondieron que era una crítica al modelo socioeconómico actual volví a pensar: “Joder, otro que confunde ‘simple’ con ‘sencillo’“.

Mi gozo en un pozo

A la hora de escribir este artículo quise cotejar mi intuición con lo que decía la RAE. Nos guste o no, las academias lingüísticas regulan la relación entre las palabras y sus significados y, aunque no puedan entrar a nuestra mente, sus decisiones influyen en nuestra manera de pensar y, por supuesto, de expresarnos. Sin estas instituciones sería imposible que hubiera un idioma estándar, lo cual tendría dos consecuencias inmediatas: la comprensión entre dos hablantes del mismo idioma se complicaría y el propio idioma se fragmentaría en diferentes idiomas (como pasó con el latín). Por eso, no me quedó más remedio que asumir que mi intuición era en parte errónea. Según la RAE: “simple” y “sencillo” son prácticamente sinónimos, ya que ambos aluden a elementos “sin composición” o que “tiene menos cuerpo que otro de su especie”. De ahí que los dos términos puedan ser intercambiables. Meses de reflexión a la basura.

Aun así surgió un pequeño rayo de esperanza. La RAE también recoge ciertas diferencias entre “simple” y “sencillo”. Por ejemplo, cuando entendí que “Jon era una persona simple” significaba que era una persona “tonta” no andaba muy desencaminado, ya que “simple” también significa “mentecato”. Asimismo, “sencillo” también significa “que no ofrece dificultad”, lo cual no excluye a mi imagen del coche. En la misma línea, “sencillo” lo define como “ingenuo en el trato, sin doble ni engaño, y que dice lo que siente”, lo que también incluía a mi amigo Jon. Por lo menos, había salvado el honor de Jon (y el mío también). Una victoria moral.

Como podréis apreciar el que no se consuela es porque no quiere. Es una lección que he aprendido hace mucho tiempo. Los humanos somos capaces de retorcer cualquier situación deshonrosa hasta convertirla en algo digno. No hay más que mirar alrededor para que uno se dé cuenta. Sentirse el último de una larga estirpe; el único que no está equivocado; el que nada a contracorriente y que se da cuenta de la podredumbre que le rodea, es una de las maneras de sentirse mejor cuando uno se siente acomplejado. Hay otras formas más espirituales, por ejemplo, aludir a lo intangible para digerir una derrota, como cuando los aficionados del Athletic nos consolábamos con ser la mejor hinchada del mundo, cuando lo que queríamos eran los títulos. Son cosas que hacemos todos. El problema viene cuando uno proyecta sus inseguridades a los demás, como le pasó a Jon.

Y estas son las pequeñas tonterías que corretean por una mente que navega entre lo simple y lo sencillo sin saber muy bien a dónde irá a parar. No creo que sea la única. Por mucho que nos repitan que somos únicos y originales, cada día nos parecemos más.

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About The Author

Txikitan Athletic-eko jokalaria izan nahi nuen, orain, aldiz, gizaki izan nahi dut eta horrekin nahiko daukat (Willis Drummond-ek horrela esango luke). Gauza arraroak idazteaz gain, txioka ere aurkituko nauzue (@j_intxaurraga). Beraz, nahiko arrunta naiz, Erresumarik bako "jatorra", alegia. De pequeño quería ser jugador del Athletic, ahora quiero ser persona y con eso tengo de sobra (así lo diría Willis Drummond). Aparte de escribir cosas extrañas, me encontraréis piando (@j_intxaurraga). Como veis soy bastante normal, algo así como un "campechano" sin reino.

2 Responses to Entre lo simple y lo sencillo

  1. Jonas Reyes says:

    Excelente post hermano! Excelente! Ciertamente cada vez nos parecemos más..

  2. SanSteShi says:

    Bueno,
    Simple es: algo básico, insípido sin gusto, sin ninguna característica especial,y
    Sencillo es: algo que NO necesita de muchas cosas para ser agradable, y que NO es complicado.

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