Dos Venezuelas diferentes, dos Chávez distintos

Published On 07/07/2013 | By Colaboraciones | Reportaje

En 1999, Gabriel García Márquez quedó aturdido al descubrir durante un vuelo desde La Habana a Caracas a un Hugo Chávez que poco o nada se parecía a la imagen de déspota que, durante años, los medios venezolanos habían creado. El colombiano, que recogió esta experiencia en El enigma de los dos Chávez, reveló que había conversado a gusto con dos hombres opuestos.

A raíz de su enfermedad y muerte, esta dicotomía sobre la personalidad de Chávez, el llamado El huracán bolivariano, copó páginas y minutos en los medios venezolanos. Sus fieles y opositores perfilaron un tratamiento informativo partidista en torno a la figura del presidente venezolano. Claro ejemplo de ello fueron los rumores o las noticias que desde las principales cadenas se lanzaban a la opinión pública. Si en Telesur —actor mediático de proyección internacional que nació como proyecto de Chávez con el fin de convertirse en la Al-Jaazera latinoamericana y, por tanto, en un medio de referencia a nivel periodístico— informaban de manera escueta, en Globovisión —cadena próxima a la oposición hasta que fue comprada por empresarios chavistasavivaban el ruido mediático. Según explica Virginia Linares, profesora en la Facultad Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y periodista, las dos caras de este panorama se debieron a que “la información oficial facilitada por el propio Gobierno había sido escasa, incluso hasta confusa”. Por su parte, Juan Carlos Monedero, profesor de Ciencias Políticas en la UCM y ex-asesor de Hugo Chávez en el Ministerio de Planificación y Desarrollo, pone en entredicho si debe primar el derecho informativo del ciudadano por encima de la intimidad de Chávez al estar enfermo. “En América Latina, la posibilidad que tienen los gobernantes de salvaguardar su legítimo derecho a la intimidad es complicado”. Comparte con Linares que la gestión informativa del Gobierno no fue todo lo transparente posible.

El supuesto cáncer inoculado por Estados Unidos, las visitas a Cuba para ser tratado clínicamente o el estado de salud de Chávez se convirtieron en algunas piezas noticiosas que se manejaban al son de los intereses políticos de los mass media venezolanos. El pueblo quería saber, pero los gobernantes les facilitaban comunicación con cuentagotas. Uno de los recursos de los que disponía la población local era acudir a medios extranjeros para rasgar datos sobre su presidente. De hecho, ABC o El País aumentaron las visitas procedentes de Latinoamérica que acudían a las versiones digitales de estos medios para conocer la última hora en relación al diagnóstico del presidente. En España, las principales cabeceras mediáticas, independientemente de su línea ideológica, han coincidido al crear el mismo perfil de la figura de Chávez: un líder carismático, pero autoritario. Monedero recuerda que se reunió en Caracas con el responsable del grupo PRISA: “Le pregunté el porqué de esa beligerancia con Chávez. El representante me contestó que el presidente llevaba tres años sin comprar libros a Santillana [editorial de la corporación] y, por tanto, estaban haciendo presiones a El País para endurecer aún más la línea editorial contra Chávez”.

Torre+de+David+WebLa Torre de David (Caracas, Venezuela).

 Si El País fue sinónimo de medio de referencia en Venezuela durante una época en la que los ciudadanos vivían con una zozobra informativa constante, también se convirtió en un periódico muy duramente criticado. Aquella portada que el medio más popular de Juan Luis Cebrián nunca debió publicar no pasó inadvertida al otro lado del Atlántico. En opinión de Linares, “aún me pregunto cómo cometieron ese error garrafal y hasta a veces pienso que esa imagen pudo ser facilitada por el propio Gobierno para generar más especulación sobre la salud del presidente”. Monedero considera que “la primera página de El País generó una repulsa por parte de la ciudadanía y de la profesión ya que fue una torpeza que indica estolidez intelectual”. “Me cuestiono también qué habría aportado la foto si hubiese sido real”, se pregunta el ex-asesor de Chávez. En la imagen de aquella mañana del 24 de enero, el periódico difundió una fotografía falsa, aportada por la agencia Gtres Online, en la que supuestamente aparecía intubado el presidente venezolano. En las aulas de Periodismo se ha discutido largo y tendido sobre si publicar la imagen de un verdadero Chávez en ese estado, hubiese sido un acto ético. En concreto, alguno de los profesores del Ética y Deontología de la Facultad de Ciencias de Información de la UCM, defendieron que Venezuela necesitaba saber en qué estado clínico se encontraba su líder y si aquella ilustración hubiese sido verdadera, la difusión de la imagen no habría corrompido ningún código de la profesión.

Las redes sociales como Twitter actuaron como vehículo donde las informaciones pululaban. Aunque en principio las autoridades no pueden controlar todo aquello que se transmite en 140 caracteres, la periodista matiza que el Gobierno venezolano dispone de una maquinaria comunicacional, como son las comisiones, que rastrean los tuits y maneja las tendencias nacionales. Monedero es más cauto al afirmar que “son fuentes rápidas de transmisión, pero requieren algún tipo de filtrado”.

Con el fallecimiento del que fuese descrito por García Márquez como un hombre con una cordialidad inmediata y con una gracia criolla, se concibe un nuevo horizonte en el periodismo venezolano. “Venezuela es un país totalmente polarizado y ahora más después de la muerte de Chávez. La única ventana de la que disponían los partidos contrarios para narrar al mundo qué estaba pasando era Globovisión y eso que este canal se ve sólo en ciertas ciudades”, concluye Linares. “Los medios de comunicación venezolanos siguen mintiendo, siguen manipulando, siguen distorsionando”, indica Monedero. Y finaliza diciendo que estos “no explican qué ocurre sino que generan pánico entre la población y esto es perjudicial para la democracia y para el periodismo”.

—Colaboración de Laura Benito Escobar.

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Por lo general, gente con mucho tiempo libre y sin nada mejor que hacer que llenar de rica cultura vuestras cabezas escribiendo en MLI. Eso que os lleváis.

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