Libertad para amar, o delito: todo depende del país en el que vivas

Published On 30/06/2013 | By Laura López Gutiérrez | Opinión

El viernes 28 de junio, como la mayoría de los días, entré a facebook. Pero, a diferencia de otras veces, no me limité a cotillear entre mis contactos. No, no fue así.

Nada más entrar me llamó la atención este vídeo:

Así es, el 28 de junio se conmemoró el día del, lo que en nuestro país hemos traducido como,  Orgullo Gay. Pero el día del Orgullo Gay, al menos para mí, no se trata de aquello que ciertos medios de comunicación muestran, gente borracha dando el cante por la calle. No. El día del Orgullo Gay, se celebra la libertad de amar, sea cual sea el sexo, edad, orientación sexual o identidad sexual. Que bonito sería si el mundo fuera realmente así, ¿ no?

StoneWall Inn, es un nombre que probablemente a poca gente le recuerde algo, pero fue lo que sucedió en ese pub de Nueva York la madrugada del 28 de Junio de 1969, la oposición de un grupo a una redada policial ilegítima, lo que fomentó una clima de lucha activa contra la homofobia.

No sé vosotros, pero al menos yo no puedo decidir de quién me enamoro, el amor no sigue a la razón, y por eso no puedo controlar si me enamoro del vecino del quinto o del séptimo. Así pues, si no podemos decidir racionalmente el que nos guste el vecino del quinto en lugar del vecino del séptimo, ¿cómo controlar racionalmente si enamorarnos de un hombre o una mujer? No se puede, el amor sencillamente ocurre. Pero por desgracia hay muchos países en los que parece que se deba controlar de quien se enamora uno, evitando “tendencias desviadas o enfermas”.

Lesbian kiss steals spotlight at French anti-gay parenting protest

Así, la homosexualidad no se permite hacer pública, en el mejor de los casos, en países como, por citar algunos, Letonia, Lituania, Bulgaria, Croacia, Serbia, Hungría, Moldavia Rusia (donde, de acuerdo a Amnistía Internacional, no se les permite reunirse ni manifestarse al colectivo LGTB); hay otros en los que, en el peor de los casos, la homosexualidad es considerada un delito, y es tratada como tal. Por ejemplo, en algunas zonas de África y Oriente Medio, al ser considerado un delito, es castigado con cadena perpetua y en ocasiones con la pena de muerteEn África la situación sigue siendo muy precaria y los datos indican que va a peor; pero, por otro lado, en América Latina hay síntomas de progreso en el tema de la libertad afectivo-sexual.

En nuestro país no es ésta la situación, pero tampoco lo es la de igualdad absoluta. Quien así lo crea, lo siento mucho, pero es un iluso. Legalmente sí existe una igualdad, aunque no en la calle. No se llevan las mismas miradas una pareja formada por un hombre y una mujer, que una pareja formada por dos mujeres. De hecho todavía hoy hay quien se pregunta si una pareja homosexual es capaz de educar a sus hijos de un modo “saludable y natural” o si, por su culpa, no podremos ser capaces de garantizar la supervivencia de la especie. Lo que pasa es que no termino de entender cuál sería la diferencia, hay muchos niños que crecen sin figura paterna, y otros que crecen sin figura materna, ¿qué hay de una viuda que se ve obligada a vivir con su madre y su hijo, acaso el niño va a tener de forma automática “problemas” por no haber un hombre en casa?

Poco a poco, parece que pese a ello, una parte de la sociedad sí acepta a los gays y lesbianas, aunque sea de lejos. Otra cosa son las personas bisexuales, que tienden a ser vistas como “viciosas” (y otras maravillosas palabras de ese nivel que no reproduciré). Ahora bien, el colmo de la desigualdad vendría con las personas transexuales, ¿cuántas personas se han planteado en realidad lo mal que deben pasarlo? ¿Cómo debe ser sentirse atrapado en un cuerpo en el que no te identificas en absoluto? Y sin embargo, lo que reciben son insultos y rechazo. Incomprensión. Al respecto destaca, por sorprendente, el caso de Coy Mathis, un niño que de acuerdo a sus padres lleva desde los 18 meses sintiéndose como una niña, y por su derecho a ser tratado como tal han luchado desde entonces.

A modo de reflexión, quizá se escucha demasiado la palabra “tolerancia”. Todo es pedir tolerancia. ¿Tolerar la homosexualidad? Perdonadme, pero como mucho, lo que puedo llegar a tolerar es la homofobia, del mismo modo que debemos tolerar otras tendencias de pensamiento racistas que todavía se resisten a desaparecer, porque no podemos castigar el pensamiento. Al menos no legalmente.

La verdad es que si alguien me lo preguntara, respondería que no, no quiero que mis hijos, cuando los tenga, sean gays, lesbianas, bisexuales o transexuales, no porque sea peor que ser heterosexual, sino porque es mucho más difícil vivir, pero sobre todo, porque el nuestro es un mundo muy cruel, que castiga la diferencia y promueve el odio, y eso por desgracia, va más allá del país en el que se viva.

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About The Author

Licenciada en Derecho por la UV, estudiante de Grado en Criminología por la UOC, estudiante del Máster de Sistema de Justicia Penal interuniversitario, por la UJI, UDL, UA y URV. Soñadora, bailarina, incorformista, protestona y con un definido, y defendido, concepto de Justicia.

7 Responses to Libertad para amar, o delito: todo depende del país en el que vivas

  1. Iñaki says:

    No puedo resistirme a comentar sobre este tema. Para mí, todo respeto y comprensión a las diferentes sexualidades es poco en la situación que viven no pocas personas de rechazo y discriminación, prácticamente fomentada por grandes grupos sociales e instituciones. Y sin embargo, no puedo evitar manifestar mi incomprensión (por incapacidad mía, vaya, no por falta de respeto u odio) hacia la transexualidad.

    Porque el amor libre, por mucho que duela a muchos, se impondrá con el tiempo, puesto que a fin de cuentas es algo que existe de facto desde tiempos inmemoriales (se especula incluso de que en la Biblia se citen este tipo de relaciones, aunque no estén de forma explícita). Sin embargo, la transexualidad es el resultado de un no-reconocimiento el individuo con el sexo al que “pertenece” fisiológicamente. Una cuestión psicológica que viene derivada, a su vez, por el entorno cultural y social.

    Los roles masculino y femenino están bien definidos en toda sociedad que se precie. En las sociedades animales se encuentran claras diferenciaciones entre las aptitudes de los machos y de las hembras, separando por sexos sus tareas. En el caso de los humanos también ha sido así, si bien poco a poco las sociedades han sido capaces de darse cuenta de que los roles sexuales son intercambiables en no pocos aspectos, y que, yéndonos a los ejemplos banales, no solo una mujer puede cocinar o no solo un hombre disfrutar de un partido de fútbol.

    Así pues, en tanto que condición psicológica en una sociedad cada vez más abierta (aunque aún queden muchos pasos por dar) a no limitar el campo de acción de una persona por su sexo, ¿en qué posición debemos ubicar la transexualidad? ¿Tiene una persona la potestad de sentirse hombre o mujer porque se sienta más o menos identificado con las actitudes de uno u otro colectivo en una sociedad en particular? ¿O no debería simplemente admitir su sexo fisiológico y aceptar, sin que sirva como contraposición, roles que sean “socialmente impropios” de su sexo, máxime cuando existe mayor aceptación cada vez con este cambio de roles? (De hecho, aceptar la necesidad de un cambio de sexo supone aceptar una realidad sexual diferenciada contra la que se manifiestan no pocos grupos que defienden la intersexualidad y que deje de usarse dicha diferenciación por considerarse discriminatoria, lo cual me resulta cuanto menos bastante contradictorio.)

    Me quedaría por lidiar la parte de que una persona no reconozca como suyo su cuerpo. Y a este respecto expongo la tesitura de si no tienen esos mismos derechos las personas obesas, por ejemplo, que pueden tener también traumas infantiles a este respecto. Aquí mi nivel de exposición es mucho más débil, sobre todo en un mundo en el que la cirugía estética campa a sus anchas sin que quepan cuestiones morales ni sobre la salud al respecto. Sirva como base que mi línea de opinión es que no estoy de acuerdo con que el rechazo físico al cuerpo propio se solucione mediante operación, salvo casos especiales (tipo cáncer de mama, reconstrucción facial…), y que en ese sentido modificar dicho cuerpo no es sino una salida débil del individuo.

    Y digo todo esto porque en todo lo del mundo LGTB esa T me parece que altera el significado de todo el movimiento, que es “otra cosa” (defendible también, quizá, pero al margen de lo referente a orientaciones sexuales, que es lo que determinan los otros tres términos), y que, más allá, me parece un magufismo más de los que nos tienen tan acostumbrados ciertos grupos sociales. Hablo de magufismo porque piden cosas como que no se catalogue la transexualidad como patología, cuando el tratamiento a la misma requiere de psiquíatras, endocrinos y cirujanos, y no una simple cuestión de aceptación social.

    Dicho todo esto, quiero saber. Y sirva como disclaimer, vaya, que lo que siento es pura incomprensión hacia aquellos individuos de tal condición, por no entender realmente qué puede pasar por esas cabezas ni por qué estas prácticas para con los transexuales se llevan a cabo de manera legítima para ciertos sectores de la sociedad. Respeto la libertad de cada cual al respecto, pero ante dicha incomprensión no puedo sino plantearla y, en lo posible, esperar respuestas también respetuosas para intentar encontrarme con un punto de vista diferente que pueda abrirme los ojos y replantearme mis posturas, o bien chocarme con que no exista tal punto de vista.

    Con todo, buen artículo sobre una triste realidad. Ojalá dentro de unos años el tema esté ya superado nos podamos reír de estas cosas como sugieren en este cómic.

    Un saludo.

    • Laura López Gutiérrez says:

      Muchas gracias por la lectura detallada y el comentario tan profundo que has hecho Iñaki.
      Mi post está hecho desde la cercanía y el conocimiento de al menos, una de las personas que forman cada letra del LGTB, y es en eso en lo que me he basado.
      Hasta donde yo sé, el problema reside en una no coincidencia del sexo biológico , es decir, lo que nosotros vemos, con el sexo de su “cerebro”, esto es, o lo que ellos se sienten, si no lo que ellos son, aunque no lo veamos. Hay por tanto, una diferencia abismal con las personsa que sencillamente no están cómodas con su cuerpo, ya que las personas transexuales sienten un rechazo a su cuerpo y (en este “y” está la clave) se identifican con el otro sexo. El único ejemplo, con el que yo he conseguido comprenderlo, es pensando en la típica película de cambio de cuerpo, pero habiendo nacido así, es decir, imagina que tú, Iñaki, te vieras atrapado en mi cuerpo, Laura, es eso lo más parecido a sus sentimientos, que yo creo podemos llegar.
      Dicho esto, supongo que para adrentarnos más necesitaríamos la ayuda o consejo de alguien que dominara el balance químico y hormonal del cuerpo humano, así como su biología al completo, y por supuesto su psique, te invito a que si lo conoces, le animes a participar en el debate.
      Un saludo

  2. Amor libre para todos says:

    Saben, entiendo que todavia hoy hay muchas injusticias en torno de la homosexualidad, pero una cara que no se ve, porque está todavia mucho mas llena de verguenza y culpa, dolor y autodestucción, es la situación de hombres gays que se casan con mujeres heteros y las Utilizan como tapaderas. La gente, suele posicionarse que homosexualidad no es “enfermedad” (lo siento no conozco a un termino para decir que algo es disfuncional, no necesariamente enfermedad), tratar a los que discrepan de lo que gritas los colectivos gays de homofobicos y una guerrilla sin tamaño. Pero decidme, que es un hombre gay, que se casa con una mujer hetero, le llena de enfermedades sexualmente trasmisibles, de verguenza, de agresiones fisicas despues que un estudiante universitario le ha hecho de pasivo??? Que es un hombre que ha causado tanto daño a una mujer que en un momento creyó en su “supuesto” amor, mientras tanto él tenia vida sexual con sus “amigos”??? Engaño, verguenza, humillación, clausto casero (si porque cuando el marido bebe, averguenza su mujer con sus comentarios gays delante de amigos, familia, sociedad, etc). Son 4 años de tortura. Creo que jamás recuperaré mi autoestima, mi ganas de amor, mi ganas de vida social. Tengo ganas de huir, pero, no puedo separarme sin comprometer el futuro de mis niños. Soy estranjera e no tengo apoio de nadie aqui, las asociaciones de mujeres maltratadas no tienen condiciones de garantizarme trabajo y/o casa para mi y mas 4 niños (1 suyo apenas). Su familia me trata con prejuicio, como si yo fuera una loca. Mientras tanto, tengo miedo de buscar trabajo y que él haga de mi casa un “club”, como lo hace a cualquier oportunidad que tiene. Aguantando un año mas de ese martírio hasta que tenga todos los derechos legales para garantizar el futuro de mis niños. Que derecho tengo yo de pedir indemnización por su mentira que tanto daño me ha causado??? Me creeran??? Yo nunca tube nada contra homosexualidad, siempre tenia muchos amigos homosexuales en mi pais, pero nunca pretendí casarme con ellos. Hoy evito opinar sobre la homosexualidad y sus derechos, porque confieso, no soy totalmente imparcial. Sufro mucho y callada, por la verguenza que me causa. Y claro, no entendeis el porqué todavia me acosto con él (gracias a dios, cada dia menos), pues, para mantener las apariencias, cuando vienen familiares y parejas amigas, me obliga a sexo, es un poco escandaloso, para mantener su “papel”. Tengo miedo a cancer de colon, pues mi marido me ha transmitido el HPV? Hay mucho mas mujeres en mi situación que nos callamos por verguenza.

    • Laura López Gutiérrez says:

      Hola, lamento tu situación, pero no creo que puedas ni debas generalizar. No se trata de un hombre gay que se casa con una mujer hetero y la engaña como estereotipo, sino de un hombre mentiroso o deshonesto que se casa con una mujer, que probablemente creyó lo que quiso, algo que por ejemplo, recogería la “legislación eclesiástica” como causa de nulidad de matrimonio.
      De toos modos, lo preocupante de la situación, no sería el falso amor, sino las agresiones, que dices haber sufrido,y es ahí dónde en mi opinión deberías centrar tus energías, acudiendo a la policía o a teléfonos y asociaciones de ayuda que te permitan acabar con el maltrato psicológico y las agresiones sexuales.
      Espero sinceramente, que soluciones pronto tu situación y no esperes sencillamente a adquirir la nacionalidad.,
      Un saludo y suerte

  3. Maria says:

    Soy lesbiana y como tu bien has dicho: “es más difícil vivir, por este mundo que castiga la diferencia”.
    La verdad que no siempre es un camino de rosas, pero queria lanzar un dato positivo y es que afortunadamente he de decir que si alguien te quiere de verdad como , familiares, amigos, etc. te aceptarán tal y como eres y es un alivio poder contar con su apoyo:)

    Saludos, buen artículo!

    • Laura López Gutiérrez says:

      Gracias por tu opinión María, y enhorabuena por haber encontrado el apoyo necesario en tu entorno.
      Un saludo sincero 🙂

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