De ‘movilidad exterior’ o la ‘experiencia positiva’ del exilio forzoso

Published On 11/05/2013 | By Colaboraciones | Crónica

Una beca, unas prácticas y un billete de avión. Así empezaba mi aventura como recién licenciada en Londres. Aunque por lo visto, no soy la única. Muchos son los que aterrizan en esta ciudad cada día en busca de una oportunidad. Clases de inglés, au pair, prácticas, contratos basura en un Starbucks… Cualquier excusa es buena para empezar una nueva historia lejos de casa y sentir que se está haciendo algo de provecho. Y, si sale mal, siempre podrás decir que al menos mejoraste el inglés. Cómo no.

17.000 jóvenes vascos se marchan al extranjero en dos años forzados por la crisis”, narraba El Correo el otro día. Un poco exagerado, creerán algunos. Bastante realista, diría yo. Y es que si de algo te das cuenta aquí es de la situación que viven los jóvenes hoy en día. ¿Un contrato al acabar la carrera? Ilusos los que creímos eso. No hay más que cruzar cuatro palabras en un bar para encontrarte con jóvenes licenciados, con másteres, idiomas, experiencia… y un contrato en prácticas de 3 meses. Gente que lleva años buscándose la vida fuera de casa y no acaba de encontrar el momento de volver. ¿Para qué? Empiezo a preguntarme lo mismo.

Está claro que Londres es una ciudad llena de oportunidades. Sólo hay que tener paciencia e insistir hasta lograr lo que se quiere, teniendo muy presente, eso sí, que aquí no se da nada hecho; hay que demostrar lo que se vale. Porque si algo sobra son candidatos. Aquí compiten todo tipo de personas de cada rinconcito del mundo (y no los cuatro compis de tu clase de siempre), y muchas de ellas realmente preparadas. Lo que te hace recapacitar sobre todo el camino que te queda por delante.

Por ejemplo, mi compañera de piso: austriaca, licenciada en Derecho y cursando su segundo máster. Habla alemán, inglés y un poco de español. Mi colega de oficina: inglés, licenciado en ADE, máster realizado en Holanda y habla también francés. Y aquí llego yo, licenciada en Humanidades Comunicación que habla inglés… ¡y euskera! (Olé yo, sí señor). Porque las comparaciones son odiosas que si no…

Definitivamente, la competencia deja el listón bien alto, así que a una sólo le queda disfrutar de la experiencia y exprimirla al máximo. Compartir equipo de trabajo con gente de tantos países diferentes es realmente enriquecedor, sólo se puede aprender y aprender, que no es poco. Oportunidades así no se tienen todos los días, así que ¡a aprovechar! A la vuelta ya habrá tiempo para pensar en el siguiente paso.

— Colaboración de Nerea Pozo Pazos.

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Por lo general, gente con mucho tiempo libre y sin nada mejor que hacer que llenar de rica cultura vuestras cabezas escribiendo en MLI. Eso que os lleváis.

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