Es común

Published On 11/04/2013 | By Iker Oteiza | Opinión

Es común observar que cuando dos puntos de vista difieren y se discuten, ambas partes hagan todo lo posible por mantener la integridad de sus razonamientos. Y que, sin limitarse a ello, intenten destruir la integridad de las razones de su “contrario”.

Es común que esto ocurra ante razonamientos arraigados fuertemente al self del individuo que los promulga, dado que no siente que esto sea una simple discusión, sino que lo toma como un ataque directo a su persona. Las mentes con los posicionamientos más extremistas incluso llegarán a negar totalmente cualquier opinión externa sin importarles lo más mínimo su validez argumentativa.

Sin duda esto es común, tan común como oír la coletilla estándar de estas situaciones: “No tienes razón”. No se debería subestimar la influencia del lenguaje y es bastante interesante el hecho de que al analizar esta frase, encontremos que realmente tiene un doble significado. “No tienes razón” puede significar que estás equivocado en una teoría o razonamiento o puede significar también (y me sorprendería que este no fuera el significado inicial de la frase) que no tienes capacidad de identificar conceptos, cuestionarlos ni hallar coherencia o contradicción entre ellos, es decir, que no posees capacidad de razonamiento.

Y, ¿qué hay mejor para formar un búnker alrededor de tus opiniones y creencias que deshumanizar al que las amenaza y convencerte a ti mismo de que ninguna de sus teorías tiene ningún fundamento? Absolutamente nada. Con esto llegamos al punto central del artículo, la obcecación por evitar aprender algo de los puntos de vista disonantes al nuestro por miedo a derrumbarnos, a ver peligrar esa identidad que tanto nos ha costado forjar.

Es que, amigos, todo el mundo tiene razón. Todo el mundo actúa de una manera completamente racional y con un motivo inherente a su conducta, nadie es un descerebrado por mucho que nos guste creerlo, ni siquiera ese skinhead que se enorgullece de lucir su esvástica. La disonancia de puntos de vista radica simplemente en la diferencia de prioridades y necesidades de los individuos que, evidentemente, no se encuentran en una misma situación de necesidades psíquicas y están motivados por factores diferentes.

Sin duda es mucho más enriquecedor que cerrarse en banda intentar entender los razonamientos de otras personas no solo para entender el por qué de sus opiniones, sino que también para descubrir nuestras propias motivaciones. Pero claro, esto es poco común.

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