Jóvenes pensando en jubilarse

Published On 20/03/2013 | By Jokin Babaze Aizpurua | Economía, Opinión

El pasado domingo 10 de marzo, el famoso programa Salvados trató el tema de las pensiones. Comenzó el mismo con una entrevista a varios jóvenes que mostraban su preocupación sobre si podrían o no cobrar la pensión de jubilación. A continuación, un experto explicaba someramente el sistema de cotizaciones y pensiones, y los problemas que presenta en relación con el decrecimiento demográfico y el aumento de la esperanza de vida.

Para el 2050, la pirámide demográfica era invertida. Es decir, que para 2050 habrá más pensionistas que cotizantes. De ahí el titular de ABC, que se mostraba en la primera entrevista, alertara de que el sistema de pensiones podría dejar sin jubilación a las personas que actualmente tenemos de 20 a 30 años. Y eso, sin mirar más adelante y pensar en aquellos que, como mi hermana, tienen menos de 20 años. Supongo que no se estudió su caso porque los menores de 18 años no votan, y por tanto no se consideran ciudadanos.

Como viene siendo habitual en el programa, se comparaba con el sistema alemán, por aquello de que siempre se supone que Alemania es el paraíso, o así nos lo quieren vender, y se contaba como en el gran país de la gran Merkel, se había modificado la forma de revalorizar las pensiones, se había fomentado los planes de pensiones privados con dinero público y se había elevado la edad de jubilación.

Respecto a la revalorización de las pensiones, explicaban como, debido al llamado “factor de sostenibilidad”,  se había producido una rebaja de las pensiones. La explicación es la siguiente: “Factor de sostenibilidad”,  supone que los ingresos por cotizaciones y las salidas por pensiones deben ser iguales, lo cual supone que la cantidad disponible para las pensiones viene determinada por los ingresos de las cotizaciones, y esto produce tres efectos: 1) Si se producen menos ingresos por cotizaciones, hay menos dinero para repartir, y por tanto las pensiones son inferiores; 2) Si existen más pensionistas, el dinero se reparte entre más gente, y por tanto a cada uno le toca menos, por lo que las pensiones son inferiores; 3) Si se suman las dos circunstancias anteriores, hay menos dinero y además ese dinero hay que repartirlo entre más personas, de modo que las pensiones son mucho más inferiores, si es que de verdad se pueden siquiera pagar.

También se comentaba la potenciación de planes de pensiones privados, que últimamente tanto se defiende desde posiciones liberales reacias, o directamente contrarias, a cualquier cosa que huela ligeramente a público. Vamos, un sálvese quien puede a la antigua usanza, con la perversión añadida de que el sálvese quien pueda era financiada directa o indirectamente por el Estado. Pues no olvidemos que el establecimiento de un beneficio fiscal es una método de financiación pública indirecta: al perdonarle parte de la deuda tributaria, al beneficiario se le está permitiendo quedarse con una parte del dinero público. En todo caso, tal y como señalaban en el programa, no hay que olvidar que los planes de pensiones privados no son más que un producto financiero del cual los bancos sacan su correspondiente beneficio.

Bien, obviando el hecho coyuntural de la crisis económica y el bajón correspondiente del número de trabajadores que cotizan a la Seguridad Social, que ha precipitado un tema que ya se veía venir, es cierto que el problema está ahí, y que debemos buscar alguna solución para garantizar que las personas mayores puedan disfrutar de su tan merecido descanso. Vaya, para qué nos vamos a engañar, yo también quiero poder estar una temporada tumbado en la cama por razones ajenas a las de salud, con la tranquilidad de saber que tengo el sustento garantizado. Y no estoy hablando precisamente de ser un NINI. Estoy hablando de que, ya que quiero pasar mi vida trabajando, quiero llegar a un momento en que pueda parar, mandar todo a tomar viento y dedicarme a la vida contemplativa, con la conciencia tranquila porque durante mi larga trayectoria como abogado, he ayudado a innumerables personas (efectivamente, de los sueños también se vive. Y si no, que se lo pregunten a la Iglesia Católica).

Ahora bien: hipotético lector, reconocerás que tenemos un problema aún más grave que el de hacer que cuadren las cuentas si los jóvenes nos resignamos a ser los actuales parados y los no-pensionistas de pasado mañana. Y sí, digo pasado mañana, y no mañana, porque al fin y al cabo estamos hablando de un intervalo de casi 40 años. Y en 40 años se pueden hacer muchas cosas. De hecho, en 40 años, políticamente hablando, se puede hacer prácticamente de todo.

Para empezar a hablar, resulta cuanto menos paradójico que una de las causas por la que nos preocupa que no cobrar la futura prestación por jubilación es que actualmente no cotizamos porque, sencilla y llanamente, estamos en paro (advierto que no es exactamente mi problema, puesto que mi estatus actual es el de estudiante, pero como de esto me queda poco, siento el problema prácticamente como mío). No tenemos pan para hoy, y nos preocupa el hambre de pasado mañana. Inaudito. Pero bueno, dejaré el tema de la crisis económica y las medidas a tomar  para tratar de salir de esta para que pueda ser tratado debidamente por alguno de mis compañeros.

Retomando el tema de la situación a 40 años vista, decía que en 40 años puede hacerse prácticamente de todo, e insisto en ello. En 40 años nos da tiempo de buscar un nuevo modo de garantizar el retiro de las personas mayores y de devolver la pirámide demográfica a su estado natural, dedicando parte de nuestros esfuerzos a buscar unas soluciones reales, que lo digo desde ya, no sé cuáles pueden ser. Tengo alguna idea en la cabeza, pero me parece demasiado osado intentar vender panaceas acerca de los cuales no he reflexionado lo suficiente. Pero tengo claro una cosa: existe una solución. Cualquier problema social tiene solución si existe voluntad política suficiente. No nos resignemos a ser los parados de hoy y los no-pensionistas de pasado mañana.

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