Buchenwald y el síndrome de Reiter (I)

Published On 02/03/2013 | By Adrian Hugo Llorente Aginagalde | Divulgación, Historia, Medicina

Para un médico existen pocos honores equiparables al que su nombre se convierta en un epónimo. Es algo al alcance de unos pocos, cada vez menos; una forma de permanecer en el recuerdo de las generaciones posteriores. Y es que pese a que la granulomatosis de Wegener o el síndrome de Cushing puedan traer por el camino de la amargura a quienes las hemos tenido que estudiar, simbolizan, aún hoy en día, el reconocimiento de la comunidad científica a sus descubridores, conformando una panteón intangible de médicos ilustres.

Su uso en parte ha decaído en favor de términos más descriptivos, especialmente en algunas disciplinas como la anatomía, que desde la Paris Nomina Anatomica (1955) ha abogado por reducir su utilización, y el número de nuevos epónimos ha ido disminuyendo paulatinamente. Pero nada puso más de actualidad este viejo debate, sobre si deben seguir utilizándose los términos construidos sobre nombres propios, que el caso de Hans Reiter y el síndrome de la artritis reactiva.

22 de noviembre de 1946,

Centro de Interrogatorio del Distrito de Berlín.

División G-2 de los EEUU. APO 755.

 

Reiter: Por mi parte no se trata de mala voluntad. He olvidado los nombres de los hombres con los que solía trabajar en mi Departamento. Hemos pasado por mucho.

 

Interrogador: Ni la mitad que otras personas, en cualquier caso. Para que se haga una idea de lo que me ha explicado hasta el momento, quisiera sólo mencionarle los siguientes apuntes: usted ha declarado que hubo una reunión en Berlín, algo así como entre 1941 o 1942 donde se discutió sobre la vacuna contra el tifus. Recuerda, sin embargo, sólo un par de nombres de los presentes en la reunión.

 

Además, ha explicado que en 1940 o 1941 ya había escuchado que existía un programa de eutanasia en Alemania. Usted había hablado de eso con el Prof. Nitsche y el Dr. Conti, y sabía que el profesor Heyde había participado en él. También sabía que von Hegener, su cuñado, tenía un conocimiento exacto del mismo y que participó en él a través de la Cancillería del Partido.

 

Pero también ha declarado que su cuñado no quiso darle ninguna información al respecto, aunque sabía que Brack participó en ello. Incluso habló personalmente con Brack sobre el asunto del oficial asesinado sin que tampoco le diera ninguna información adicional. También supo que el Dr. Hefermann había desempeñado algún papel en aquel asunto. Según usted recuerda, no conoce más detalles.

 

Reiter: Aun tengo una cosa que tal vez deba añadir. Estuve en Berlín, en el Hospital Der Steinhof  cuando este era un asilo de demenciados a las órdenes del Dr. Gundel. Había allí una estancia en la que estaban recluidos algunos niños idiotas. Estaban asegurados en camas que parecían más jaulas que a camas. Me acuerdo de una chica alrededor de 14 años de edad que era así de alta [el testigo muestra la altura con la mano], completamente enroscada en una posición fetal. Fueron supuestamente estos niños los que liquidaron después. Eso es lo que me dijeron a mí por aquel entonces. Quizá fue en el verano de 1942. 

 

[ Archivos M1019 y M1020, Archivos Nacionales, Washington DC]

reiter

Una carrera brillante

Hijo de un hombre de negocios, Hans Conrad Julius Reiter, nació el 26 de febrero de 1881 en Leipzig, Alemania. Recibió su título de medicina en 1906 y realizó una estancia de ocho meses en el Instituto Pasteur de París, para finalizar su formación en el Hospital St. Mary de Londres, bajo la tutela de Sir Almroth Wright, conocido por su vacuna contra la fiebre tifoidea a través del bacilo muerto por calor y por haber predicho la aparición de bacterias resistentes a los antibióticos.

De regreso a Alemania se incorporó al Instituto de Higiene de la Universidad de Berlín, siendo nombrado subdirector del mismo poco antes de entrar al ejército. Sirvió como médico de campo en la I Guerra Mundial y describió la artritis reactiva que le haría entrar en los manuales internacionales de diagnóstico.

Durante su posterior trayectoria universitaria dirigió entre otros el Instituto de Higiene de la Universidad de Rostock y el Instituto de Terapia Experimental Kaiser Wilhelm. Trabajó en este último, con el profesor von Wasserman, en la mejora de los tests para la detección del agente causal de la sífilis.

Fue nombrado en 1925 Director de la Oficina Estatal de Salud de Mecklemburgo y ascendido en 1933 a la presidencia de la Oficina de Salud del Reich, representando a Alemania en la Asociación Internacional de la Salud, predecesora de la Organización Mundial de la Salud.

Con 140 publicaciones científicas, una decena de libros de medicina, otras tantas revistas, varios manuales fundamentales sobre higiene, una reconocida carrera en el extranjero y en la administración de la República de Weimar, Hans Reiters encarnaba el ideal científico que buscaba el III Reich.

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About The Author

Investigador del Museo Vasco de Historia de la Medicina y de la Ciencia de la UPV/EHU, especializado en Historia de las Epidemias, y médico interno residente de Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Universitario de Cruces.

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